sábado, 25 de julio de 2015

#RetoPotterhead: ¿Por qué Harry Potter?

El reto Potterhead es una iniciativa de Raquel del blog "Viviendo en Nunca Jamás", y me pareció una idea fantástica para empezar en el mio.
Consiste en dar nuestras opiniones personales de los libros de la saga, conforme se estén leyendo, y aportar algo que nos guste.

En blog de Raquel pueden encontrar su reseña sobre el primer libro. Yo decidí, en vez de una reseña, hacer una reflexión.

HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL

“Harry Potter y la piedra filosofal” es el primer libro de la exitosa saga del niño mago. Es un libro que marco a cientos de generaciones; es el comienzo de la historia que fue capaz de romper todos los estereotipos.

Harry Potter creció junto a miles de jóvenes que pasaban por las mismas etapas. Fue la infancia, la adolescencia y hasta la adultez de muchos.

Acompañamos a Harry desde el primer momento. Nos dolió tanto como a Hagrid, dejarlo solo en esa casa; luchamos con la impotencia de no poder ayudarlo contra sus abominables tíos. Sentimos aquella alegría cuando le llego su primera carta, y esa rabia cuando no dejaron que la leyera.


Estuvimos junto a él cuando le dijeron que era mago, sentimos que nuestro corazón se salía.
Visitamos el Callejón Diagon, conocimos por primera vez la fama de Harry, sentimos su misma curiosidad con el paquete de la cámara 713, y tuvimos repugnancia por aquel rubio albino.

Le vimos conocer a sus primeros amigos, a las personas que algún día consideraría unos hermanos. Conocimos más sobre el mundo mágico, vimos sus primeros momentos en Hogwarts, sentimos los mismos nervios en la selección y celebramos al saber su casa.

Se nos salía la baba de imaginar las comidas, los espacios y hasta las clases. ¡Era la única escuela a la que dejaríamos todo por ir!

Sentíamos curiosidad por saber de ese anciano barbudo que era el director, dudábamos de la fiabilidad de aquel profesor de cabellos grasientos y mirada oscura, y el del turbante nos parecía gracioso y raro.

Nos enamoramos de las escaleras que se movían, de la posibilidad de perderse en el castillo. Estuvimos en la primera clase de transformaciones y vimos por primera vez a un animago; presenciamos la clase de pociones y nos indignamos por como trataron a Harry.

Disfrutamos la clase de vuelo, estábamos ansiosos por saber como se sentía montar una escoba. Nos dolió la caída de Neville y odiamos a Malfoy por robar su recordadora; apoyamos a Harry cuando estaba en aire y nos aterramos cuando McGonagall llego para llevárselo.



Casi lloramos cuando Harry entro al equipo y se lo zarandeo a Malfoy de frente. Rogamos que no aceptara el duelo, después nos resignamos a ser su compañeros de batalla; teníamos ganas de matarlo, cuando Draco no apareció y se habían arriesgado por nada. Por poco nos orinamos cuando vimos a Fluffy por primera vez, y apoyamos a Hermione.

Odiamos a Ron por ofenderle, pero después lo amamos cuando él y Harry, la salvaron del troll. Se nos iba a caer la quijada al oír que Hermione le mentía a los profesores, pero nos dimos cuenta de que fue su manera de agradecerles. Presenciamos el comienzo del trió de oro, la mejor amistad que pudo haber existido.


Nos emocionamos al ver que Harry había recibido regalos en navidad (¿qué esperábamos? ¿nabos?), estábamos fascinados con la capa de James y queríamos enormemente que Harry la probara. Casi nos infartamos cuando fue a la sección prohibida, pero nos enamoramos del espejo de Oesed. Nuestro corazón se partió al entender realmente lo que Harry veía, cual era su mayor deseo. Nos reímos de la respuesta de Dumbledore y nos alegramos de que Harry saliera de allí.

Sentimos emoción por el dragón de Hagrid, queríamos verle nacer; cuando nació nos asustamos, y nos reímos cuando mordió a Ron.
Vimos la primera muestra muestra de la “buena” suerte Potter cuando, los chicos fueron descubiertos. Por poco lloramos con los puntos que le quitaron a Gryffindor.

Nos indignamos y asustamos con que el castigo fuera en el bosque prohibido; conocimos a Firenze. Sentimos el mismo miedo que Harry al enterarnos del poder de la piedra y quien quería robarla.

Queríamos detenerlos y a la vez ayudarlos a salvar la piedra; sentimos lastima por Neville, pero sabíamos que era necesario. Los acompañamos en el camino, nuestro corazón estaba por salirse cuando Harry quedo solo. ¡Y lo que nos faltaba!

Casi nos da un infarto cuando supimos quien estaba detrás de todo, no lo podíamos creer. ¡Nosotros jurábamos que era Snape!

Sentimos alivio al saber que Harry estaba bien, no estuvimos conformes con las respuestas de Dumbledore, pero sabíamos que así debía ser.



Celebramos el triunfo de Gryffindor, nos reímos de la cara de Malfoy. Queríamos armar una trifulca al saber que no se podía hacer magia fuera de la escuela, era injusto.

Pero nos dimos cuenta de que era hora de volver a casa.
Acompañamos a Harry cuando se despedía de sus amigos, nos reímos de lo que le esperaba a los Dursley.

Y al igual que Harry, supimos aguardaríamos con paciencia hasta el siguiente curso. Porque si algo es seguro, era que Hogwarts se había convertido en nuestro hogar y que acompañaríamos a Harry en todas sus aventuras, por siempre.